Terapia Orientada e Inspirada por el Focusing: La filosofía y la práctica de la Interacción

Texto para presentar y compartir SentiPensares generados en el diálogo experiencial entre Serge Prengel y Salvador Moreno López, como una invitación para que te unas a estos SentiPensares, buscando clarificar y explicitar nuestro quehacer como Terapeutas Orientados por el Focusing. Trabajamos juntos en este artículo y decidimos que cada uno se exprese en su propio estilo. Así que los textos no son traducciones de uno y otro, aunque los contenidos son esencialmente los mismos. 


El rol del terapeuta

¿Cómo vemos el rol del terapeuta?… En el modelo médico, el terapeuta prescribe el tratamiento que supuestamente cura al paciente. Desde nuestra perspectiva, ser/trabajar como terapeuta significa acompañar a los consultantes durante un proceso de cambio personal orgánico, en el que ellos se escuchan y expresan desde su cuerpo vivido para restaurar su vivir como procesos.

No somos sólo terapeutas. Somos, sobre todo, seres humanos, y además practicantes del Focusing y de la Filosofía de lo Implícito. Estar en Presencia Acompañante con las consultantes es, tal vez, el elemento primordial de nuestro trabajo terapéutico. Y para ello requerimos también estar presentes con nosotros mismos, en contacto con nuestro experienciar, momento a momento.

Lo que queremos decir por experienciar

La llamada cultura occidental da un gran valor a la noción de experiencia, entendida ésta como el cúmulo de aprendizajes y conocimientos adquiridos en situaciones concretas de la vida. Sin embargo, con frecuencia se acumulan sin el sustento de lo corporalmente sentido y vivido. Y quedan como piezas sueltas de información que pueden mostrarse en un cartel de las redes sociales. 

Como terapeutas y practicantes de la Filosofía de lo Implícito y el Focusing, conocemos la diferencia entre hablar de la experiencia y vivir las situaciones de la vida, entre un decir solamente conceptual y teórico y un decir que expresa lo vivido en cada momento. Así que, al hablar de psicoterapia experiencial lo hacemos desde nuestras vivencias y experiencias, corporalmente sentidas.

El proceso psicoterapéutico que intencionamos promover tiene la frescura y la vitalidad del experienciar en movimiento, momento a momento. Lo fundamental que ocurre en dicho proceso es implícito más que explícito, reflejando la dimensión tácita y compleja de la vida.

Una psicología de la Interacción

En la terapia orientada por el Focusing no pensamos ni trabajamos desde una psicología individual. Nos ubicamos en nuestro Ser Interacción en el universo y partícipes de las situaciones que vivimos. Por lo tanto, consideramos que en la terapia se da una influencia recíproca y simultánea entre las personas y todas las circunstancias y contextos en que ocurre. 

Hay una convergencia entre el Focusing y las neurociencias contemporáneas y su perspectiva relacional, orientada al proceso y al sistema nervioso; por ejemplo, en el concepto de neurobiología interpersonal de Dan Siegel y en el concepto de co-regulación de Stephen Porges.

No es fácil expresar con precisión, en lenguaje ordinario, lo que ocurre en la Interacción; especialmente la imposibilidad de separar a las personas de las situaciones que viven. 

Buscando alternativas, Serge usa la metáfora de la Mente de Girasol.

El sol está en el girasol

El girasol se mueve con el sol. Así que, en cualquier momento del día puedes saber dónde está el sol observando hacia dónde se orienta el girasol, aún si tú no ves el sol.

Podrías decir que la posición del sol está reflejada en la orientación del girasol, pero estarías perdiendo algo importante ya que la palabra “reflejada” implica pasividad.

El girasol no es solamente un espejo de la posición del sol; se mueve para seguirlo. Y nosotros hacemos algo parecido, ya que todos los procesos que van de abajo hacia arriba nos re-orientan, momento a momento, en una especie de baile con las situaciones en las que estamos.  

Consideramos a la terapia como una situación co-construida, -nosotros y las circunstancias-, en la cual un proceso de cambio orgánico puede desarrollarse. Veamos el ejemplo de una metáfora sugerida por Salvador para describir cómo se siente este “baile”.

La improvisación en el jazz

En la música clásica hay compositores y músicos. La partitura ha de ser escrita primero para que alguien pueda tocar dicha música. En la improvisación del jazz, la música surge en la interacción vivida de los músicos, momento a momento, desde su sentirse corporalmente en la relación con los demás. El proceso de la improvisación no se genera intelectual o conscientemente. Se desarrolla al ir tocando el jazz y sintiendo lo que las demás personas tocan y sus vivencias al estar ahí en la situación.

Cuando hablamos de la terapia orientada por el Focusing como una terapia experiencial, nos referimos, entre otros aspectos, a su atención, contacto y expresión desde lo corporalmente vivido, y también a su dimensión interactiva que genera, momento a momento, un proceso de co-creación. 

Tanto la terapeuta como la consultante están en un proceso. Y podemos decir incluso que son un proceso vivo, con intercambios y resonancias que van y vienen, resonancias que verifican y sintonizan la relación para que cada uno encuentre sus expresiones particulares, novedosas, como en la improvisación del jazz. Esto no tiene mucho que ver con el sólo hablar para informar sobre hechos y emociones, y analizarlos. 

El ritmo de la sesión

A veces se considera que, en una terapia, las palabras han de ser el foco de atención y el principal material de trabajo. En una terapia orientada por el Focusing, el foco primordial de atención está en lo vivido por la consultante y en el modo como contacta su proceso experiencial. Es decir, en el reconocimiento de su experienciar, la búsqueda de la expresión precisa y el recibimiento de dicha expresión, con la nueva sensación con sentido que genera. Ahí encontramos una cualidad orgánica/organísmica que lo hace fluido como la música, y que avanza como un río y sus olas de lo implícito a lo explícito, de nuevo a lo implícito y a lo explícito, y así interminablemente.

El ritmo de la sesión es una parte integral del proceso: ir más despacio, hacer pausas, resonar del terapeuta y del cliente, descubrir y sorprenderse, pausar…

Nuestro trabajo atiende a la búsqueda de las resonancias precisas con el experienciar de nuestros consultantes. Por supuesto, nuestro resonar no significa que tengamos la misma vivencia del proceso que nuestros consultantes. Y tampoco que cuando reflejamos lo hagamos como un espejo o un loro. Nos expresamos desde nuestro experienciar actual la relación con esa persona. Somo seres humanos, realizando el trabajo de terapeutas, en beneficio del consultante.

Ir más despacio y pausar facilitan la sintonía tanto con la otra persona como con notros mismos y la relación. Sentir nuestro experienciar y, de alguna forma tenerlo presente, posibilita tanto al consultante como al terapeuta co-regular acciones y expresiones. Todo esto sucede en el hacer que surge de las sensaciones con sentido y los significados que se suscitan en el fluir de la sesión.

Practicando habilidades para el vivir

Hasta aquí hemos hablado de varios aspectos de una sesión de terapia orientada por el Focusing. Otra perspectiva para describir una terapia orientada por el Focusing (TOF) es decir cómo entendemos el progreso de una consultante.

Como en otras formas de terapia, prestamos atención a cambios en actitudes y comportamientos. Al mismo tiempo, vemos también la terapia como un proceso en el que las consultantes aprenden, experiencialmente, a vivir su vida de una manera “mindful”, proactiva, fluida y como interacción. Esperamos, en contrapartida, que sean menos reactivas, rígidas y automáticas en su vivir. De esta manera, estarán posibilitadas para dejar que surjan e impulsar, desde su experienciar, nuevas maneras de estar en la vida y de ser-en-el-mundo.

En un sentido, la terapia es como un proceso experimental; vas explorando y probando. Mas no como si fuera un experimento científico, sino siguiendo el movimiento que va surgiendo desde el experienciar. Lo que mueve a este proceso de desarrollo es la conciencia creciente del consultante y la confianza en sus sensaciones con sentido, y todo lo que desde ahí surge en dirección de la vida. En cierto modo es como ayudar al consultante a contactar con su fuente de dirección, con su brújula experiencial.

Entonces, en la terapia orientada por el Focusing, no se trata sólo de resolver problemas específicos sino de posibilitar que la persona desarrolle lo que necesite para vivir su vida sintiéndose interacción y atendiendo a su experienciar como referente de orientación y creación de nuevas alternativas, ante las situaciones que va encontrando día a día.

¿Qué sigue?

Te invitamos a sentipensar… a resonar este texto con tu práctica como terapeuta y con tu experienciar… a recibir lo que llegue en tu cuerpo vivido y a permitirle expresarse.


Salvador Moreno López trabaja como psicoterapeuta y líder de talleres, es autor de varios libros y artículos sobre Focusing, y es director de Focusing México (focusingmexico.mx)

Serge Prengel es terapeuta, co-fundador del programa de entrenamiento Integrative Focusing Therapy, y explorador de la Conciencia Plena Polivagal (activepause.com)

Trabajamos juntos en este artículo y decidimos que cada uno se exprese en su propio estilo. Así que los textos no son traducciones de uno y otro, aunque los contenidos son esencialmente los mismos. 

See English article.